Menciona Victoria Novelo que, en materia de artesanía, admirar no es suficiente. Es cierto, la mística que la rodea, intangible y auténtica, reproducible, más llena de aura, es solo el principio de un viaje por escenarios de oficios y protagonistas portadores de conocimientos centenarios. La comunidad artífice, sus asociaciones, las familias y quienes trabajan de forma individual, son las y los poseedores de la cultura artesana en sus manos, con todos sus componentes simbólicos y las formas de hacer que se aprenden —y deciden— solo en el compartir del entorno de producción.
Durante sus casi cinco décadas de raigambre, el Cidap ha centrado su esfuerzo en propiciar oportunidades constantes, responsables y realistas, en torno a la formación, comercialización y difusión de las artes populares del Ecuador, Iberoamérica y el mundo. Esta labor ha sido llevada a cabo para crear enlaces que permitan el entendimiento, disfrute estético y —anhelosamente— el constante cuidado de nuestro patrimonio cultural inmaterial. No obstante, es siempre necesario repensar las situaciones cotidianas genuinas a las que se enfrentan artesanas y artesanos, aquí y fuera del país.
Nuestra institución no mira de lejos, sino que se sumerge en el territorio local y nacional para conocer de primera mano esa cultura artesana, sus necesidades y bondades. Nuestro objetivo es ofrecer opciones de mejora para la producción, estética y comercio, así como propiciar la investigación y publicación en torno a la cultura y el arte popular.
Desde 1975 hasta la actualidad, el Cidap ha sido y seguirá siendo el hogar de la comunidad artesanal. Nos enorgullece mantener su colección, museo, programas educativos in situ y en territorio, al igual que el Centro Documental Claudio Malo y su línea editorial. Nuestro compromiso es brindar un servicio legítimo que pretende aportar diariamente al mantenimiento y reconocimiento del trabajo de cada artesano y artesana artífice del Ecuador y América.